Decenas de
viudas y ex trabajadores del Ingenio San Antonio (ISA) afiliados a la
Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC),
continúan con su protesta que ya lleva 29 meses. Su lucha para lograr
una justa indemnización recibió el respaldo de miles de ciudadanos
alemanes.
Los miembros de ANAIRC, organización afiliada a la UITA,
llegaron a Managua el 9 de marzo de 2009, con la esperanza de iniciar un
diálogo con representantes de la empresa Nicaragua Sugar Estates Ltd (NSEL),
propietaria del Ingenio San Antonio e integrante del
Grupo Pellas.
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Carmen Ríos |
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Pedían ser indemnizados por los daños causados a su salud y adoptar
medidas urgentes e integrales para los miles de ex trabajadores
afectados por IRC. Después de 29 meses de lucha, la empresa sigue
haciendo caso omiso a sus demandas.
Según Carmen Ríos, presidenta de ANAIRC, serían más de 5
mil los ex trabajadores fallecidos en los últimos 11 años, y 41 los
afiliados que perdieron la vida durante estos casi dos años y medio de
lucha en Managua.
Una epidemia
silenciosa que ha despertado la solidaridad de muchas organizaciones
internacionales.
“Hace dos años visitamos el campamento de ANAIRC y nos contaron
de la lucha que han emprendido. Nos pareció muy importante que pudieran
viajar a Alemania para dar a conocer su historia, y remarcar el
vínculo que existe con la exportación a Europa del etanol que
produce el Grupo Pellas”, dijo a Sirel, Heinz Reinke,
miembro de la organización
Nicaragua -
Forum Heidelberg.
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Heinz Reinke |
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Durante su estadía en Alemania, los representantes de ANAIRC
participaron en varias actividades organizadas en todo el territorio
nacional por diferentes organizaciones de solidaridad.
“Pudieron explicar el por qué de su lucha y la grave situación que están
viviendo en Nicaragua, creando conciencia en la gente acerca de
la relación que existe entre condiciones de trabajo, contaminación,
enfermedad y etanol.
En Heidelberg, la actividad fue masiva y participaron muchas
organizaciones que trabajan con Nicaragua”, recordó Sabine
Essmann, integrante de la misma organización.
El compromiso del pueblo alemán con la lucha de ANAIRC fue aún
más evidente en los días sucesivos a la gira de la delegación de ex
trabajadores afectados por IRC. La organización Salva la Selva
(Rettet den Regenwald) lanzó una campaña urgente de denuncia que
fue apoyada por más de 15 mil personas en toda Europa.
“Se pidió a la gente que enviaran una carta a Günther Oettinger,
Comisario para la Energía de la Unión Europea, a la canciller alemana
Angela Merkel y a Carlos Pellas, presidente del Grupo
Pellas, reclamando el cese de las importaciones a Europa del
agrocombustible nicaragüense.
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Sabine Essmann |
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En la carta -continuó Essmann- evidenciamos las dramáticas
situaciones laborales y sanitarias en que viven los trabajadores y ex
trabajadores de la caña de azúcar, y los efectos nefastos de la
producción de agrocombustibles en países como Nicaragua. Entre
ellos, el desalojo de familias campesinas, el aumento del precio y la
escasez de alimentos, los daños a la salud de la gente que vive en las
zonas de producción”, aseveró la activista alemana.
Las más de 15 mil personas que se sumaron a la iniciativa pidieron
también una indemnización adecuada para los trabajadores y la población
afectada, medidas sanitarias y sociales para garantizar la sobrevivencia
de los enfermos y sus familias, y el cese inmediato del uso
indiscriminado de agrotóxicos en las plantaciones.
“La gente en Europa entendió perfectamente lo que está ocurriendo
y rechazó la importación de etanol proveniente de Nicaragua,
porque es el fruto de la explotación de miles de personas que están
quedando enfermas y que están muriendo”, concluyó Reinke.
Los dos activistas alemanes aprovecharon su presencia en Nicaragua
para hacer entrega formal al Grupo Pellas de las cartas enviadas
por los ciudadanos europeos.
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