Luego
de permanecer 11 horas secuestrado por un grupo de policías que se
sublevaron, Rafael Correa fue rescatado y poco a poco Ecuador intenta
retomar la normalidad. Sirel dialogó con Ángel Rivero, secretario
general de la Federación Nacional de Campesinos Libres de Ecuador (FENACLE)
para conocer las repercusiones del día después del fallido golpe de
Estado.
-¿Cómo se vive el día después del intento del Golpe de Estado?
-De a poco vamos retornando a la normalidad, aunque reina un estado de
alerta pues aún persiste el descontento entre la policía y el ejército
con el gobierno. Vale recordar que el sector de los militares que tomó
el aeropuerto pretendió que el Presidente firmara un pliego de
reivindicaciones que ellos presentaron bajo presión.
Por supuesto el presidente Correa se negó rotundamente diciendo
que saldría del hospital donde lo tenían secuestrado, “como Presidente o
como cadáver”.
Finalmente un grupo de elite de la Policía Nacional, logró liberar a
Correa, quien realizó un discurso marcado por el dolor del
enfrentamiento entre ecuatorianos.
Paulatinamente se van normalizando las cosas, mientras mucha gente se
está desplazando desde otras ciudades hacia Quito para apoyar a
Rafael Correa.
-¿Qué postura ha tomado la FENACLE?
-La Federación estuvo presente apoyando al gobierno tanto en Quito como
en Guayaquil. Vamos a plantear la creación de un Comité de Crisis, que
estará conformado por los sindicatos afines al gobierno y los ministros
que están más comprometidos con las causas sociales que impulsa el
gobierno de Correa, cuya función será monitorear desde la
sociedad civil, para que los hechos que ocurrieron ayer no vuelvan a
suceder.
-¿Cuál es tu visión de lo sucedido?
-Sin dudas los hechos que se desencadenaron tienen un claro trasfondo
político. Estamos convencidos que la idea era matar al Presidente. No lo
lograron, pero no podemos estar tranquilos frente a una situación que
reviste tamaña gravedad.
Seguiremos alerta y dispuestos a defender la democracia dando pleno
respaldo al gobierno constitucional de Rafael Correa.
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