Nicaragua 

Con Luis Navarro

del sindicato “Armando Llanes” de Parmalat Centroamérica S.A.

"Para destruir al sindicato son capaces hasta de fundir la empresa"

 

A escasos tres meses del cambio de dirección en la empresa Parmalat Centroamérica SA, la situación sigue siendo muy tensa. Los trabajadores afiliados al Sindicato “Armando Llanes” siguen denunciando los atropellos a sus derechos laborales y sindicales así como la política de descapitalización de la empresa que, según ellos, tendría el objetivo de vender la empresa misma y arrasar con los antiguos trabajadores y la organización sindical.

 

Sirel dialogó con Luis Navarro, secretario general del Sindicato “Armando Llanes”, para conocer los últimos acontecimientos.

 

-¿Cómo sigue la situación en la empresa?

-Desde que llegó el nuevo gerente general en septiembre, Claudio Enrique Sales Costa, introdujimos un paquete de trece puntos muy importantes, pero sencillos y hasta fáciles de resolver, si es que tuviera la voluntad de hacerlo.

Eran puntos que tenían que ver con el respeto al Convenio Colectivo y, sobre todo, con nuestros salarios y la estabilidad laboral.

Hasta la fecha, el señor Costa no ha resuelto ninguno de esos puntos y nos ha estado “entreteniendo”, aduciendo que él no estaba cuando se tomaron acuerdos o pidiéndonos más tiempo para “compenetrarse con los problemas existentes”.

Sin embargo, hemos sido víctimas del deterioro de los beneficios y de nuestros salarios.

 

-¿Puede dar algunos ejemplos?

-En todas las áreas teníamos el beneficio de poder comprar un queso que era sólo para los trabajadores y no era de venta abierta.

La bolsa de 5 libras se vendía en 23 córdobas (1,3 dólar). El nuevo gerente decidió unilateralmente ponerla en venta abierta y aumentarlo a 50 córdobas (2,8 dólares), disminuyendo la capacidad adquisitiva del trabajador y quitando un beneficio que está protegido por la Ley de Beneficios Adquiridos.

Consideramos esto como una agresión, tanto al salario como a la legislación nacional.

La afectación del salario se está dando en dos vías. En el Área de Venta se están aumentando los precios de los productos por lo cual disminuyen los volúmenes de venta y, por tanto, baja también el ingreso de los trabajadores porque en esta Área, donde se desempeñan casi 200 personas, los operarios cobran por comisión.

Calculamos una disminución de entre 500 y 1.000 córdobas (28 y 56 dólares) en nuestros salarios.

Al mismo tiempo, se están retirando algunos productos y esto afecta a más de 60 trabajadores.

 

-¿Y en el tema laboral?

-Hemos visto un acrecentamiento de la represión hacia los trabajadores. De manera unilateral se retomaron los juicios laborales que se habían detenido y congelado después de la huelga general y los Acuerdos del marzo pasado. Existe una acción bastante acelerada de obtener resoluciones en contra de los trabajadores con el aval del Ministerio del Trabajo (Mitrab). Ya fueron despedidos cinco trabajadores y se les está negando sus liquidaciones.

Todo esto había quedado plasmado en los Acuerdos de marzo, donde con el antiguo gerente, el doctor Borgogna y el Ministro del Trabajo, habíamos acordado “revisar” todos los casos pendientes de despido. El espíritu de los acuerdos era congelar estos despidos y de no agilizarlos. Ahora, el nuevo gerente no los quiere reconocer, aduciendo que no fue él quien los firmó.

Además, se está violentando el Código del Trabajo porque a los trabajadores no se les quiere reconocer su derecho a la liquidación.

Son trabajadores que a lo largo de los años han demostrado ser disciplinados y buenos obreros. Hay una persecución sindical contra de ellos. Les anotaban faltas y causales inexistentes, creaban mecanismos de acusación de mutuo acuerdo con algunos funcionarios del Mitrab.

 

-¿Cuántos otros juicios están pendientes de resolución?

-Todavía quedan doce juicios, y Sales Costa nos aseguró que no va a seguir promoviendo estos juicios. Él utiliza mucho la retórica y quiere que le creamos, pero la verdad es que vino a matar a la empresa y al sindicato. Nos preocupan, por ejemplo, algunas expresiones que utilizó en nuestra presencia. Dijo que para él dos meses en este país es mucho tiempo. Como que piensa resolver algo que no sabemos qué es en menos tiempo. Hasta el momento no ha resuelto nada, antes bien, causó más conflicto.

 

-¿Siguen con la idea de que el objetivo sea descapitalizar a la empresa, para después venderla?

-Hemos visto una disminución de la producción. Hoy, por ejemplo, no vino la cantidad de leche que debe de entrar en la empresa. Faltaron casi 10 mil galones, lo que representa el 20 por ciento del flujo diario. Hablamos de productos que no están saliendo al mercado por los canales debidos. Se ha suspendido la distribución de algunos productos y se van a suspender otros más. Tenemos información de que pretenden declararse en quiebra, vender la parte italiana, negociar su dinero y dejar a los trabajadores en la indefensión. Están apuntando a una desestabilización económica y a una descapitalización de la empresa, para después declarar la muerte del sindicato. Nos van a ofrecer nuestra liquidación, pero no estamos pidiendo esto sino que exigimos el derecho al trabajo.

 

-En estos días se está hablando mucho de una nueva empresa de capital nacional, CENTROLAC, que va a comenzar a operar el próximo enero. ¿Tiene algo que ver con esta situación?

-Cuando se comenzó a construir CENTROLAC había un gran rótulo que decía “Centro de Acopio de Parmalat”. Ahora se llama CENTROLAC y surge como una empresa autónoma. No tenemos informaciones exactas de quiénes son los socios, pero parece que detrás está el  Grupo Lafise, dueño del 49 por ciento de las acciones de Parmalat Centroamérica SA.

CENTROLAC está perfilada para la exportación y no para el mercado nacional, aunque quieren hacer creer lo contrario. Así que no representa una competencia para Parmalat. La verdadera competencia de Parmalat es la propia Parmalat, por su actitud antiobrera y antisindical.

 

-¿Creen que un cambio de dueño podría ser un problema para los trabajadores?

-No tenemos inconvenientes sobre quién va a ser el dueño de Parmalat y aceptamos la reorganización que quieren hacer, siempre y cuando se respete la estabilidad de los trabajadores y quede intacta la estructura del sindicato.

Siempre pasa lo mismo. Te dicen que te van a dar la liquidación y que te van a  recontratar, pero después recontratan con discrecionalidad.

Lo que creemos es que de los actuales 600 trabajadores recontratarán sólo a 200, y para echar a andar la producción contratarían a 400 nuevos trabajadores. De esa manera desbaratarían a la organización sindical. En una segunda etapa eliminarían los 200 trabajadores que hayan quedado.

Es una agresión brutal en contra de los trabajadores y del sindicato, y estamos planeando medidas para defender nuestro trabajo, que consideramos una prioridad.

 

-¿Cuándo creen que la empresa podría concretar ese plan?

-El período más delicado entre las festividades tradicionales de diciembre y antes de la toma de posesión del nuevo Presidente de la República –el 10 de enero de 2007-, porque habrá muy poca atención por parte de los medios de comunicación para un problema como el nuestro. Estamos convencidos de que nos quieren atacar y destruir en ese momento, y al mismo tiempo se quiere enviar un mensaje político al país. La situación nos preocupa mucho, y también por eso estamos esperando hacer oficial nuestra afiliación a la UITA. Estábamos esperando la llegada a Nicaragua del Secretario general de la Rel-UITA para organizar una Asamblea General pero, al mismo tiempo, ya hemos desarrollado la discusión interna con todos los trabajadores y hay un total consenso.

 

-Falta un mes y medio para la toma de posesión del nuevo Presidente. ¿Qué esperan del nuevo gobierno? ¿Creen que ese cambio pueda de alguna manera ayudar a mejorar las relaciones entre empleados y empleadores?

-Somos un sindicato gremial y vamos a seguir defendiendo los derechos de los trabajadores con cualquier régimen socioeconómico y sociopolítico que exista, e independientemente del partido que esté en el gobierno. Vamos a tener una posición gremialista, y esto lo hemos decidido a nivel de dirigencias sindicales del país, durante un encuentro a nivel nacional que hubo la semana pasada.

La posición gremial de las organizaciones es el futuro para los trabajadores. El hecho de que pronto va a asumir un gobierno que, en los años 80, tuvo un papel muy beligerante a favor de la clase trabajadora, no significa que las cosas vayan a ser iguales. Por lo tanto, las organizaciones sindicales vamos a mantener un perfil gremialista y vamos a defender los derechos de los trabajadores frente al empleador, independientemente de su posición política.

Lo que sí percibimos es que hay una intención por parte del Grupo Lafise y del representante interventor del gobierno italiano, de destruir la organización sindical antes del 10 de enero. Para destruir al sindicato son capaces de destruir hasta la empresa, pero cualquier cosa que ocurra le vamos a dar una gran difusión nacional e internacional.

 

-¿Tuvieron últimamente algún contacto con el Ministerio del Trabajo?

-Con el Mitrab vamos a tener una reunión en los próximos días. Le vamos a pedir al Ministro que, en los días de gestión que le quedan les oriente decencia a sus funcionarios en vista del espíritu de los Acuerdos de marzo. Fueron los funcionarios del Mitrab quienes avalaron los cinco despidos, y eso está violentando lo que el Ministro había firmado y que, ahora, el nuevo gerente de Parmalat Centroamérica S.A. no quiere reconocer.

Mientras el gerente Sales Costa no mande señales claras de que la percepción que nosotros tenemos de él es equivocada, vamos a seguir creyendo lo mismo, y si hay que luchar, vamos a luchar.

En Managua, Giorgio Trucchi

© Rel-UITA

4 de diciembre de 2006

 

 

 

 

 

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