20 de febrero:

Primer Día Mundial

de la Justicia Social

 

La Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT adoptó en junio de 2008 una Declaración sobre la Justicia Social para una globalización equitativa

 

La fecha fue designada por la Asamblea General de Naciones Unidas, en su 62ª sesión, en noviembre de 2007, para su celebración a partir de 2009. Con esta designación, la Asamblea General reconoció “la necesidad de seguir consolidando los esfuerzos de la comunidad internacional para la erradicación de la pobreza y la promoción del pleno empleo y el trabajo decente, la igualdad de género y el acceso al bienestar social y a la justicia, para todos”.

 

Los Estados miembros fueron invitados a dedicar este día especial a la promoción de actividades nacionales específicas conforme a los objetivos y propósitos de la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social y la 24ª sesión de la Asamblea General, titulada “Cumbre Mundial para el Desarrollo Social y más: lograr el desarrollo social para todos en un mundo globalizado”.

 

Este día se ve firmemente respaldado por la Declaración de la OIT sobre la Justicia Social para una globalización equitativa, que fue aprobada por unanimidad el 10 de junio de 2008. Esta es la tercera declaración de principios y políticas de gran alcance adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo desde su creación en 1919. Las dos anteriores son la Declaración de Filadelfia, de 1944, y la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento, de 1998. La Declaración de 2008 expresa la visión más actualizada del mandato de la OIT en la era de la globalización.

 

Esta Declaración es una decidida reafirmación de los valores de la OIT. Es el resultado de consultas tripartitas que se iniciaron tras el lanzamiento del Informe de la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización, y supone la contribución de la OIT al progreso y la justicia social en el contexto de la globalización. Los representantes de los 182 Estados miembros se comprometieron a unir sus esfuerzos para reforzar la capacidad de la OIT en el avance hacia dichas metas a través de la Agenda de Trabajo Decente. La Declaración institucionaliza el concepto de Trabajo Decente desarrollado por la OIT desde 1999, y lo sitúa en el centro de las políticas de la Organización para alcanzar sus objetivos constitucionales.

 

A través de esta Declaración, los gobiernos, empleadores y trabajadores de todos los Estados miembros llaman a la adopción de una nueva estrategia para sostener a las sociedades abiertas y a la economía global con base en la justicia social, el pleno empleo y la cohesión social. La Declaración reconoce los beneficios de la globalización, pero además llama a que se realicen nuevos esfuerzos para la implementación de políticas de trabajo decente como medio para alcanzar resultados mejores y más equitativos.

 

De manera específica, esta Declaración sienta una nueva base a partir de la cual la OIT puede apoyar los esfuerzos de sus mandantes para promover y alcanzar el progreso y la justicia social a través de los cuatro objetivos de la Agenda de Trabajo Decente: empleo, protección social, diálogo social y tripartismo, y principios y derechos fundamentales en el trabajo. Es más, al resaltar la naturaleza interdependiente de estos cuatro objetivos, la Declaración subraya que la falta de apoyo a cualquiera de ellos afectaría la promoción de los demás.

 

Al mismo tiempo, la Declaración les otorga a los mandantes de la OIT la gran responsabilidad de contribuir, a través de sus políticas socioeconómicas, a la realización de una estrategia global e integrada para la implementación de la Agenda de Trabajo Decente. La Declaración también le pide a la OIT que invite a otras organizaciones internacionales y regionales a promover el trabajo decente, y agrega: “debido que las políticas comerciales y de los mercados financieros impactan sobre el empleo, el papel de la OIT es evaluar dicho impacto para lograr que el empleo esté en el corazón de las políticas económicas”.

 

La Declaración resalta que la globalización está causando una profunda reforma en el mundo laboral. Por un lado, dice, la globalización ha ayudado a que muchos países se vean beneficiados con altas tasas de crecimiento, creación de empleo, la absorción en zonas urbanas modernas de una gran parte de la población rural pobre, y el fomento de la innovación para el desarrollo de productos y la circulación de ideas. Por otro lado, la globalización ha llevado a que muchos países y sectores enfrenten grandes desafíos en términos de desigualdad del ingreso, altos niveles de desempleo y pobreza, vulnerabilidad económica ante los shocks externos, y el crecimiento del trabajo sin protección y de la economía informal, que tiene un impacto sobre la relación de trabajo y en las protecciones que la misma ofrece.

 

Esa Declaración subraya que la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva, la eliminación del trabajo forzoso u obligatorio, la abolición del trabajo infantil, y la eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación, son los principios básicos de la organización. La Declaración adoptada este año subraya la importancia particular de estos derechos como condiciones que llevan a la realización de los cuatro objetivos estratégicos de la OIT.

 

La Declaración incluye un mecanismo de seguimiento para asegurar los medios con los cuales la Organización asistirá a sus Miembros en los esfuerzos por promover la Agenda de Trabajo Decente, incluyendo una revisión de las prácticas institucionales de la OIT y su gobernabilidad; discusiones en el seno de la Conferencia Internacional del Trabajo sobre las realidades y necesidades de los Estados miembros y los resultados de las actividades de la OIT; evaluaciones voluntarias por parte de países, asistencia técnica y servicios de asesoramiento; y el fortalecimiento de las capacidades de investigación, y la recolección e intercambio de información.

 

Tomado de Comfia

20 de febrero de 2009

 

 

 

 

 

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