Nicaragua

Intervención de la Diputada

Mónica Baltodano

Sesión Solemne de Celebración del Día Internacional de la Mujer

 

Sr. Presidente de la Asamblea Nacional, Diputados y Diputadas, Diputadas del Parlacen, Ministras, vice Ministras, embajadoras, invitadas especiales, mueres todas, hoy quiero recordar lo que no solo se olvida, sino peor  aún,  lo que frecuentemente no se sabe, sobre las luchas históricas de las mujeres. Es que resulta que la instauración y desenvolvimiento histórico de la democracia republicana o representativa - no ha significado  por si misma -  en ningún lado y en ninguna parte, la integración de las mujeres, la igualdad de los sexos y la igualdad de derechos.

 

Este día, las mujeres comprometidas en la construcción de una nueva sociedad recordamos, que ha sido prolongado el tiempo y duro el proceso en el que hemos venido arrancando, trozo a trozo, palmo a palmo cada uno de nuestros derechos. Y ninguno de ellos, en  ninguna parte, se han podido conseguir sin lucha política, sin movilización, sin sacrificios, sin cárceles, sin muertes. En fin, sin la  lucha colectiva de las mujeres, en una sociedad diseñada por y para los hombres.

 

No se preocupen, no voy a aburrirles contándoles esa historia. Pero para que lo tengan presente al menos el día de hoy  –y desde esta tribuna en merecido homenaje a esas mujeres– quiero muy brevemente recordar:

 

Olimpia de Gougues (1748-1793) reclamó entre el fuego y el entusiasmo de la Revolución Francesa que no sólo se dictara una “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” sino de la Mujer y la Ciudadana y su osadía fue pagada con la ejecución  y con su cabeza, rodaron también las posibilidades de la mujeres de ser incorporadas como ciudadanas, con derechos civiles y políticos en  el Código Civil Napoleónico.

 

En esa sociedad  la mujer casada era asimilada a la condición de una menor, asimilada a los locos y los delincuentes. Así como lo escuchan.

 

Que el marido tenía derecho a la violencia marital, que tenía el poder sobre el dinero de la mujer, que negaba a las mujeres el derecho sobre sus niños.

 

Hoy vale la pena recordar que durante siglos nos fue negado el derecho a la escuela y la educación. Que fue mediante nuestras luchas que las mujercitas no solo obtuvieron el derecho de ir a la escuela como los varones, sino que dicho sea de paso ello permitió liberar a las niñas de la tutela de la iglesia. Aunque ahora según parece, alguna por ahí nos quiere regresar a las faldas clericales. ¡Vaya niveles de locura!

 

Hoy vale la pena recordar como en las luchas de las mujeres, no pocas veces y en no pocos países, tuvimos que enfrentarnos con el movimiento obrero dirigido por hombres –que recelosos y temiendo la competencia de las mujeres, se oponían a la consigna y al el derecho de “a igual trabajo igual salario”.

 

Cómo no recordar las luchas por el derecho a  sentarse durante la jornada laboral derecho humanamente elemental que es negado incluso hoy y a pocos kilómetros de aquí a miles de mujeres nicaragüenses en las zonas francas.

 

Como no recordar que por siglos fuimos excluidas del derecho a  las profesiones exclusivas para los hombres como la medicina o el derecho.

 

Como no recordar las luchas por el reconocimiento del rol de la mujer en la familia, las exigencias para modificar y dignificar la relación hombre-mujer,  el empeño hasta conseguir  abrir el camino para un cambio de mentalidad. Como no recordar que durante siglos las mujeres éramos alguien solo “porque de  vez en cuando teníamos el privilegio de engendrar un hombre”.

Hoy vale la pena recordar a todas aquellas y aquellos que dieron su talento y mas de una vez sus vidas para que las mujeres tengamos acceso a las esferas de poder. Porque la democracia representativa o republicana nos negó de oficio ese derecho y  tuvimos que arrancárselo en duras jornadas de las sufragistas. Tuvo que pasar la primera guerra mundial, para que al fin en 1918, hace menos de un siglo, las mujeres    pudieran votar en Inglaterra. En Nicaragua tuvimos que esperar la constitución de 1954, y las elecciones del 56, dictadura de por medio, para poder considerarnos ciudadanas con derecho al voto. YA NO DIGAMOS EL DERECHO A SER ELECTAS.

Como no recordar las luchas pasadas y presentes para obtener espacio en los órganos de dirección de los partidos políticos, las luchas para poder acceder a las universidades. Hoy incluso es noticia mundial que después de siglos por primera vez una mujer será rectora de la Universidad de Harvard.

 

Pero sobretodo hoy queremos recordar que la naturaleza y el carácter de nuestra lucha y los derechos que hemos conquistado, han señalado una nueva perspectiva para la política, para el poder, para la sociedad.

 

Nuestro propósito es poner en evidencia que este no es un día banal.  Un día en que mediante la magia del mercado que todo lo transforma en oportunidades para hacer negocios, se nos regalen chucherias,  mercantilizando éste como otros días sagrados.

 

Hoy, 8 de marzo, es para recordar esas luchas, esos dolores de parto y la ineludible obligación de recomprometernos con esas banderas.

 

En este hemiciclo donde se decapitó la vergüenza política, por oportunismo religioso electorero se aprobó  el 26 de octubre del 2006  la abolición del aborto terapéutico sentenciando a las mujeres con alto riesgo obstétrico a una muerte segura, queremos patentizar:  

 

Vamos a seguir luchando por nuestros derechos, vamos a seguir  luchando por garantizar que se cumpla el precepto constitucional del Estado Laico. Nada atenta más contra nuestros derechos humanos que un Estado y un gobierno confesional. Y hemos de decir con el Movimiento Autónomo de Mujeres que el explícito concordato gubernamental con la jerarquía religiosa refuerza la violencia institucionalizada contra las mujeres y reproduce el carácter patriarcal y arcaico del poder.

 

Desde esta tribuna proclamamos: continuaremos  batallando por el derecho a tener una identidad y el derecho de ser personas humanas autónomas y por ello vamos a luchar contra el oscurantismo y contra los intentos de limitar la democracia. Porque para nosotras identidad y autonomía, mas igualdad de derechos y democracia  son sin duda atributos de la nueva sociedad que queremos construir y las mujeres seguiremos como ayer en las primeras líneas del combate.

 

¡VIVA EL DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER!

 

Mónica Baltodano

8 de marzo de 2007

 

 Rel-UITA

9 de marzo de 2007

Foto: Gerardo Iglesias 

Volver a Portada

   

  UITA - Secretaría Regional Latinoamericana - Montevideo - Uruguay

Wilson Ferreira Aldunate 1229 / 201 - Tel. (598 2) 900 7473 -  902 1048 -  Fax 903 0905