Guatemala

Trabajadores de Pepsi Cola

Quince meses bajo un toldo

Hace ya 15 meses que un grupo de trabajadores de Pepsi Cola de Guatemala están instalados con un toldo en la Plaza de la Constitución reclamando su reincorporación a la empresa, de la que fueron despedidos el 5 de noviembre de 2002.

 

El Juzgado laboral 6º de turno falló dos veces a favor de los trabajadores y ordenó su reinstalación. Sin embargo, la empresa ha desconocido las resoluciones y, en base a maniobras dilatorias, se niega a cumplir la decisión judicial.

 

Embotelladora Mariposa S.A., distribuidora de Pepsi Cola en Guatemala, se ha caracterizado por su política antisindical. Desde que formó una alianza estratégica con la transnacional brasileña de la bebida AmBev esta práctica se ha profundizado.

 

AmBev se distingue por buscar la destrucción de la organización sindical en todos los países en que ha invertido. El último caso en ese sentido se dio en Uruguay, con el despido de decenas de trabajadores de la tradicional cervecera Norteña, ubicada en Paysandú en el departamento, adquirida por la trasnacional brasileña.

 

El conflicto actual en Guatemala se generó el 28 de noviembre de 2000, cuando el Sindicato de Trabajadores de Embotelladora Mariposa (SITRAEMESA) denunció el pacto Colectivo existente para iniciar las negociaciones de un nuevo convenio.

 

La empresa rompió el diálogo, y se lanzó en una campaña de persecución de la dirigencia sindical.

 

El 5 de noviembre de 2002 fueron despedidos 99 trabajadores, 66 de ellos afiliados al sindicato. El argumento para los despidos fue una reestructura para eliminar exceso de personal. Sin embargo, la empresa subcontrató a terceros para cumplir las tareas de los despedidos, con salarios más bajos y sin sindicalización.

 

La compañía violó el pacto vigente que establecía condiciones de estabilidad laboral y planteaba un procedimiento específico para las cesantías, así como el Código del Trabajo de Guatemala, que prohíbe los despidos cuando una empresa está emplazada ante la justicia por los trabajadores.

 

Al mismo tiempo, intensificó su política de presiones y amenazas para lograr desmantelar la organización sindical, ofreciendo mejoras laborales y salariales a los trabajadores que se desafiliaran y amenazando y persiguiendo a los militantes sindicales. En esa dirección, llegó al extremo de tener aislados en un cuarto, sin desempeñar tarea alguna y sin contacto con sus compañeros, a dos delegados que no comulgaban con las posiciones de la empresa.

 

Un grupo de 30 trabajadores despedidos resiste hasta hoy las presiones de la trasnacional, rechaza los ofrecimientos de dinero y mantiene el reclamo de reintegro, cese del hostigamiento y respeto a las libertades sindicales.

 

En febrero de este año el ministro de Trabajo del nuevo gobierno guatemalteco, Jorge Gallardo Flores, solicitó a los trabajadores movilizados que levantaran el toldo del Parque Constitución, pero en ningún momento expresó su voluntad de hacer cumplir las resoluciones judiciales y ordenar el reintegro de los mismos a la empresa.

 

En abril, el Presidente de la República, Oscar Berger, que desarrolla todas sus actividades protocolares en el Palacio de la Cultura, frente al lugar donde está instalado el toldo, pidió una entrevista a los sindicalistas. A ella acudieron, además, delegados de los trabajadores y el secretario general de la Federación Sindical de Trabajadores de la Alimentación Agro Industria y Similares de Guatemala (FESTRAS), David Morales.

 

Berger preguntó a los trabajadores cuáles eran sus condiciones para levantar el toldo, y se ofreció para conseguirles un mayor monto de despido de parte de la empresa o un empleo en otro lugar. Los trabajadores respondieron que sólo quieren que se respeten sus derechos sindicales y el reintegro a Pepsi Cola.

 

Los sindicalistas dicen que no guardan grandes expectativas de una solución de parte del gobierno de Berger. "Pepsi le financió (a Berger) parte de la campaña electoral", explicaron. Morales, de FESTRAS, sostuvo a su vez que la vocera presidencial fue la operadora de Recursos Humanos de Pepsi que instrumentó la política antisindical.

 

Morales observó, no obstante, que la entrevista que el presidente se vio obligado a solicitar con los trabajadores movilizados demuestra que “la lucha de los compañeros importa, y de alguna manera la tienen que tomar en cuenta”.

 

Los trabajadores mantienen sus reclamos: reinstalación de los 30 despedidos en cumplimiento de las resoluciones de la justicia laboral; cese de la campaña de desafiliación sindical que ha emprendido la empresa; pago del séptimo día a los vendedores de la empresa, tal como marca la ley; respeto al Código de Trabajo y a los convenios internacionales 87, 95, 98 y 154, y sustitución de los trabajadores ajenos a la empresa que realizan las tareas de los despedidos.

 

 

Mariángeles Paredes

© Rel-UITA

22 de abril de 2004

 

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